San Pablo dijo una vez sobre el amor:
“El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. Sólo el amor vive para siempre.”
(1ª de Corintios 13)
Con estas sencillas y conmovedoras palabras describía la esencia de la energía del amor. Una vez pregunté a mi profesora de Yoga qué debía de hacer para abrir el chakra corazón que varias personas con sensibilidad me habían visto cerrado. Ella me dijo: simplemente ama más, sonrie a la gente, se amable, se bondadoso. No hay ningún ejercicio que pueda sustituir a esto, aunque hay algunos asanas que ayudan, se puede mover la energía, hay algunas cosas que pueden ayudar… pero la manera mejor de potenciar este centro energético es amando más.
Y esto es algo que sabemos, pero muchas veces (demasiadas) lo olvidamos. No somos lo suficientemente pacientes con nuestras parejas o con nuestros hijos. Muchas veces usamos el sarcasmo. Muchas veces nos comparamos a otras personas y nos sentimos mejores o peores. Decimos cosas que hieren o que pretenden manipular a los demás. Nos guardamos las supuestas afrentas de los demás buscando la ocasión de resarcirnos. Nos indignamos fácilmente.
En el universo sólo existe una vara de medir que importa a la hora de clasificar el nivel vibratorio de una entidad, y esa es la capacidad de amar. Ninguna otra cosa se mide para saber en que nivel vibratorio se debe estar. Por lo tanto, no hay nada más importante que debamos desarrollar si queremos avanzar por este camino en el que estamos.
Yo me he apuntado en un lugar muy accesible el párrafo de San Pablo del principio.. y cada vez que siento que no he actuado desde el amor, lo leo y lo releo. Y así me doy cuenta que pude ser más amable, más paciente, menos egoista. Que no debí poner límites respecto a lo que debía aguantar, que debí tener mucha más FE en las personas.
Porque al final, todas las diferencias que tenemos con los demás, todas las supuestas injusticias, todas las cuentas por saldar…. se las llevará el viento del tiempo. Son perecederas y no harán ninguna diferencia. Solamente el amor quedará por siempre.
Que bella entrada Enrique!!,es tal cual como lo dices… porque el amor nunca deja de Ser. Es lo único real lo único verdadero y de la única manera que vale la pena vivir…
Con amor…Luz
Si, me ha gustado Enrique, es de verdad algo que la vida nos va enseñando y aunque lo sepamos, pues llevarlo a la práctica a veces cuesta.
Yo como soy solo un pobre “tres” pues hasta llegar al “nueve” tengo tiempo… je,je..
Mikeldi, en ese esfuerzo estamos todos y yo que te conozco puedo decir que tienes una capacidad muy grande de darte a los demás
Me parece interesante el poner aquí el texto completo del Corintios 13, ya que es de gran belleza:
A veces no se trata de amar más,simplemente es aceptar a tu vida y los que te rodean tal cual son y estar accesible no solo para lo bueno…también para los desafíos:)
Cuando abrimos nuestro corazón empezamos a vivir nustra realidad de verdad,dejamos el intelecto,las palabras y el comocimiento y pasamos a la acción.A veces nos equivocaremos,es cierto,pero merecerá la pena la experiencia de amar de verdad!
El texto de los corintios es maravilloso ,gracias!;)
Tienes razón Silvia, y quiero que sepas que yo te amo y te acepto exactamente como eres. Y que puedes contar conmigo no solo para lo bueno sino para apoyarte en lo que necesites.
Estoy precisamente en el proceso de pasar a la acción… y es muy bonito y muy intenso.
Un beso.
Enrique ya sé que me amas y me aceptas como soy,yo también a ti:)
Te deseo lo mejor y sé que lo vas a conseguir!
Un abrazo desde el alma.
Por no ser pacientes y amorosos principalmente con nosotros mismos es que tantas relaciones hoy día fracasan, en muchas oportunidades queremos dar a otros esto de lo que se habla en esta epístola pero fracasamos, porque en nuestro interior no aprendimos a darnos soporte y entonces caminamos sedientos esperando que nos den algo que sólo encontraremos en nuestro interior.
El amor incondicional, que llamo como “amor puro” es aquél que nace dentro de uno mismo, no motivado por nada fuera de la misma persona, es un estado de ser donde puedes expresarlo abiertamente sin importar la respuesta del entorno, pues no depende de dicha respuesta y obviamente este amor puro puede estar motivado por alguien.
Si uno espera a que se modifique lo externo, para modificar así lo interno, nunca sucederá un cambio sustancial. Hay que actuar, hacer que suceda, modificar el entorno modificándose uno mismo.
Gracias por compartir esta entrada solo aprendemos a amar AMANDO -NOS y eso es acción como Dios mismo.
Efectivamente rey, tienes toda la razón.
Te agradezco estas sabias palabras y tomo nota en lo que me concierne.