LA FUENTE DEL YING Y EL YANG

Es habitual buscar en la pareja el complemento energético que necesitamos para equilibrar nuestra energía polar. Todos tenemos muchas fuentes de dónde conseguirlo, y sin duda, el amor que sentimos por nuestra pareja y su cercanía hacen que ésta sea la fuente más apetecible. Hasta el punto de crearnos adicción. Esto deviene en un problema en la relación de pareja.

En mi experiencia con el uso de la energía, he podido comprobar un paralelismo que puede ser aplicable a esta situación. Cuando un sanador piensa que utiliza su propia energía para sanar se agota rápidamente y se queda sin energía. Sin embargo, cuando se siente simplemente un canal de la energía universal, no solo no se agota nunca, sino que cuanto más da, más se carga el mismo.

De la misma manera, si sentimos que la energía polar que amorosamente nos proporciona nuestra pareja proviene en realidad de la fuente última, que ésta no es más que un canal, un regalo que nos da el Creador en este momento de nuestra evolución, no caeremos en esa dependencia.

Es importante tener claro que todo lo que recibimos lo recibimos de Dios, y que Este tiene muchas maneras de proporcionárnoslo.  Agradeciendo lo que nos da nuestra pareja como la manera que tiene Dios de ofrecerse a nosotros, honrándole a El a través de nuestra pareja, pero no cargando el peso sobre ella. Nuestra pareja no es responsable de proporcionarnos nada, solamente está siendo un canal, como nosotros lo somos para ella.  Y fluyendo de esta manera la energía se multiplica sin descargarnos.

Algo muy sanador que me hizo ver mi sabia pareja recientemente, es que yo no tenía que HACER nada para fortalecer la relación…. solo tenía que SER quien yo era.   Esto implica que todo esfuerzo lo único que consigue es enturbiar el canal que ya somos, es pensar que realmente podemos hacer algo para mejorar el regalo que ya somos por parte de Dios.  El trabajo debe ser siempre sobre uno mismo, esto es lo que nos hará un mejor regalo para nuestra pareja y para todo el que entre en nuestra vida.

2 comentarios a “LA FUENTE DEL YING Y EL YANG”

  1. Luz dice:

    Cuando estamos conectados a la divinidad nos consideramos merecedores del amor, nos reconocemos como dioses y diosas y por ende somos amados por lo que somos…sin fingir, sin luchar…simplemente alguien reconoce en mi ese ser divino y decide danzar con él en armonía perfecta.

    Y por supuesto, en la medida que aprendemos a amarnos a nosotros mismos y aceptar lo que somos con todos sus matices… es cuando realmente empezamos a caminar por el sendero del amor verdadero, ese que parte de mi mismo y se extiende al otro.

    Eres un mravilloso regalo para el mundo nada más por estar vivo…

    Con amor…Luz

  2. GLORIA dice:

    Enrique, como ves he entrado en tu blog, y le he dado un vistazo, solo te puedo decir a grandes rasgos que todo él esta escrito con amor. Eres, siempre lo he dicho, de una sensibilidad extraordinaria, sigue asi, sigue abriendo tu corazon y se feliz, te lo deseo con todo cariño.
    Gloria

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